Una de las artistas femeninas que se ha visto más beneficiadas con el auge de la música Independiente entre finales de la década pasada y la actual es Annie Clark. Su estilo compositivo y su talento en la Guitarra le abrieron muchas puertas debido a ser, por lo menos para mi, una hija no reconocida de David Byrne de la banda Talking Heads. Lo digo por ese estilo tan particular que tiene a la hora de componer sus canciones que me da cierta reminiscencia al icónico músico. Esto es un cumplido enorme. Esta mujer se alzó rápidamente con trabajos como Actor (2009) y Strange Mercy (2011), que la impulsó a escenarios mayores. Uno de ellos fue un álbum en colaboración con el músico anteriormente citado. Su penúltima obra, St. Vincent (2014), no hizo más que situarla en un trono parecido al de la portada de ese disco; era la reina de una nación futurista que gritaba innovación en cada una de sus composiciones. O, al menos, eso asumí. Recon...
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