Desde cierta etapa de mi vida en la universidad, comencé a escuchar un género que no conocía o que, por lo menos, lo consideraba un híbrido entre la electrónica y el hip-hop y, del cual, quedé completamente fascinado por su estructura y sonido: el género que les hablo es el trip-hop; género que, puede decirse, fue olvidado después de su época de mayor auge (los años 90s). No se por qué, pero me sentía atraído, sea mientras no hacía nada o mientras realizaba alguna tarea, siempre escuchaba ese género. Adoraba la sensualidad de Róisín Murphy en Moloko, o la misma sensualidad, pero combinada con altas dosis de oscuridad y depresión en Portishead, o lo calmado y, a la vez, cambiante de Tricky, o la pulida producción de los discos de Massive Attack ( Mezzanine es uno de mis álbumes favoritos). No podía evitarlo. Me da cosa que un género tan rico en distintos matices se haya quedado en el recuerdo. Y sí. Se que con el paso de las últimas dos décadas, han habido uno que otro...
Un blog de un chico obsesionado con la música. Disfruten :)